La Navidad: Un Dios que busca tu amor
- andresayala3
- Dec 23, 2025
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1. El misterio de la Encarnación no se ofrece como algo deslumbrante o imponente, que obligaría el asentimiento como por fuerza, ni tampoco como algo de Perogrullo, tan fácil de entender y tan común que se haría despreciable. No se basa en un Dios que está de acuerdo conmigo en todo y me acompaña haga lo que haga, ni tampoco se basa en un Dios que me impone por la fuerza lo que Él quiere.
El misterio de la Encarnación se nos presenta como algo relevante, distinto, importantísimo para la vida porque le da un sentido; se nos presenta con señales claras, milagros y prodigios, que nos despiertan del adormecimiento de lo común y nos indican la presencia de Dios. Dios se presenta claramente al hombre.
Pero no apabulla al hombre con milagros: su cuerpo no resplandece sino una vez (en la transfiguración), su voz no truena sino una vez (y desde la cruz), cura a todos los que se le acercan pero trata de ocultarlo, cuando lo irritan se enoja, y cuando lo hieren sangra. Se deja envolver en pañales en el pesebre, y se deja morir en la cruz. No se apareció a todos después de muerto, no comió con todos, no todos pudieron tocar sus llagas.
Si nos hubiera deslumbrado con su divinidad, nos habríamos sentido obligados a creer y a someternos a su voluntad. Dios no hizo esto. No quiso quitarnos la libertad de creer, quiso dejar al hombre la última palabra. Quiso ser aceptado con un acto de libertad, quiso ser seguido por amor.
2. Dicen que la Navidad es una fiesta de la alegría, un día de alegría. Pero la alegría viene del amor. ¿Qué es lo que te da alegría en Navidad? Si te gusta el pavo o el lechón, eso te alegrará. Si te gustan los feriados, los días libres de trabajo, esa será tu alegría. ¿Te gusta estar con tu familia, o al menos con parte de ella…? Puede ser que eso te de alegría. O son los regalos, tal vez… Pero esas cosas no son la alegría de Navidad. Esas cosas no pasan solamente en Navidad, y hasta pueden faltar en Navidad.
La alegría de Navidad es la alegría del amor, del amor por una Persona. La alegría de amar a Dios. ¿Y por qué estamos contentos en este amor? Porque nos damos cuenta de que Dios nos ama, nos devuelve el amor que le tenemos… En realidad, Dios nos sorprende con el hecho de que Él nos amó primero. Nosotros buscábamos en esta vida un corazón, alguien que nos convenciera de nuestro valor, alguien que nos eligiera y amara, alguien que nos hiciera sentir que valíamos la pena… y Dios ya lo había hecho. En Navidad nos gozamos del amor de Dios por nosotros. Se hace niño en Belén porque quiere estar cerca. Se hace peregrino junto a ti porque quiere que lo ayudes. Se te acerca porque quiere ser amado por ti.
3. Lo que celebramos no es simplemente el recuerdo de un hecho pasado. En Navidad, nos preparamos para su venida a nuestro propio corazón. La razón por la que recordamos su venida real e histórica es para recibir los beneficios de esa venida histórica en nuestra propia historia, en nuestra propia vida. Como decía un poeta: “de nada te serviría que Jesucristo hubiera nacido 1000 veces si todavía no nació tu corazón.” Eso es la Navidad: es la celebración de que Dios viene a nosotros, no solamente de que vino, sino de que vino porque quiere venir ahora a tu propio corazón, quiere vivir en ti. Cuando el nació hace 2000 años tú no estabas, pero Él sí estaba pensando en ti. Y en esta Navidad, Cristo puede hacer realidad lo que quería, lo que pensó hace dos mil años: vivir en tu corazón.
Cristo, cuando nació, fue recibido por María. Hoy quiere ser recibido por ti. No es fácil recibir a un nuevo niño en la familia, y tampoco es fácil recibir a Cristo en el corazón. Cristo no viene a condescender con todo lo que hacemos, Cristo nos desafía a ser mejores porque quiere lo mejor para nosotros. Pero Cristo viene a pedir amor, Cristo quiere que lo elijas libremente, que te des cuenta de cuánto te amó y que le respondas tu propio sí. Tal vez te parezca que no tienes mucho para ofrecer, que tu corazón es pobre como un pesebre… Pero si lo dejas nacer allí, ese pesebre se convertirá en el centro del universo y atraerá con su brillo a los pobres, a los sabios y a los mismos ángeles.
¿Qué te pide Cristo hoy? ¿De qué modo puedes hacer de tu corazón un lugar más limpio para que él nazca? ¿Qué hay que sacar de ese pesebre? ¿Qué hay que poner para hacerlo más cómodo? Que la Virgen Santísima nos ayude a prepararle un lugar.


